La maldición de… las trompetas de Tutankamón
Aunque es muy conocida la maldición del faraón Tutankamón, mucho menos es la maldición relacionada con sus trompetas.
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Cuando hablamos de arqueología y maldiciones lo primero que se nos viene al pensamiento es la famosa maldición de Tutankamón, leyenda fomentada en gran medida por la prensa allá por el año de su descubrimiento, 1922. Pero es mucho menos conocida la maldición que, según algunos, rodea a ciertos objetos de su tumba, en concreto un conjunto de dos trompetas, una de plata y otra de bronce. Las trompetas parecen haber sido utilizadas en Egipto para dirigir a las tropas en el campo de batalla. De hecho, la decoración de las trompetas del faraón niño consistía en imágenes de dioses de la guerra. Por cierto, que durante las revueltas en Egipto de 2011, la trompeta de bronce desapareció del edificio donde se exhibía y reapareció en el metro de El Cairo, en el interior de una bolsa junto a otros dos objetos procedentes de la tumba.
Alfred Lucas, uno de los pocos integrantes del equipo de Howard Carter –el arqueólogo que descubrió la momia de Tutankamón– que sobrevivió a la «maldición», tocó una de las trompetas delante del rey Faruk, pero ésta se quebró, aunque finalmente pudo volver a ser restaurada. Algunos años después, en 1939, la BBC, con el permiso del Servicio de Antigüedades Egipcio, se embarcó en una curiosa aventura: transmitir el sonido de las trompetas a través de la radio desde el Museo de El Cairo. El conductor del programa en el que iba a tener el evento, Rex Keating, entrevistó primero a Alfred Lucas como responsable de la restauración de los objetos de la tumba. Cinco minutos antes de que comenzara la transmisión, tuvo lugar un apagón en El Cairo y se quedaron a oscuras, de modo que hubo que encender velas para continuar. Por fin, James Tappern, el trompetista elegido para tal evento, las tocó, y su sonido –por vez primera en 3.000 años– llegó a 150 millones de hogares en todo el mundo. Pocos meses después estallaba la II Guerra Mundial.
El poder de invocar la guerra
De este modo, nació la leyenda de que las trompetas de Tutankamón tenían el nefasto poder de invocar la guerra, una leyenda que continuó extendiéndose cuando se hizo sonar nuevamente en 1990, poco antes de que estallara la primera Guerra del Golfo, y en 2011, una semana antes de la sublevación de la población egipcia contra el dictador Hosni Mubarak de 2011. Hay quien dice que también fueron tocadas en 1967, poco antes de que se produjera la Guerra de los Seis Días, que enfrentó a Israel contra los ejércitos de varios países árabes.
Las trompetas fueron tocadas en 1967, poco antes de que se produjera la Guerra de los Seis Días
Otra maldición vinculada con el Antiguo Egipto es la que se aribuye a la cabeza de una momia de la Dinastía XVIII. Entre el 16 y el 24 de noviembre de 2019, se celebró en el Pabellón 4 de IFEMA Feriarte, una feria de obras de arte en la que, entre otros objetos, se subastará la cabeza femenina de una momia egipcia de la Dinastía XVIII (1550 y 1295 a. C.). Su precio está en 550.000 euros. La cabeza pertenece al nieto del médico danés Christian Fenger, que trabajó en Alejandría y El Cairo curando a niños de infecciones oculares a finales del siglo XIX. Fenger se vio obligado a abandonar el país a causa de una afección pulmonar, pero en agradecimiento por su labor humanitaria un oficial egipcio le regaló dos momias. El doctor decidió llevarse solo las cabezas y dejar los cuerpos en el país del Nilo. Estas las heredó su hijo y luego su nieto, que la vendió en una subasta en Nueva York a su actual propietario, el coleccionista Vicente Jiménez Ifergan, quien nada más hacerse con la pieza viajó a Luxor (Egipto) para entrevistarse con estudiosos del Libro Egipcio de los Muertos y someterse a un ritual de protección para ahuyentar la posible maldición de la cabeza momificada.
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